Hablando de educación financiera

En este espacio me he permitido señalar la necesidad de que las personas, en especial los trabajadores que tienen una cuenta individual en la AFORE de su elección, deban contar con una mejor “formación” para aprovechar la información que se encuentra disponible en el Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR), y así tomar decisiones que le permitan incrementar su ahorro y aspirar a una mejor pensión, llegado el momento.

Así pues, hemos visto esfuerzos como el de la propia CONDUSEF con su semana de educación financiera y sus esfuerzos a través de Internet, o los eventos que ha realizado la CONSAR en sus “ferias de las AFORES” y recientemente la conformación de un fondo para fomentar la cultura del ahorro para el retiro; ambas, instituciones de gobierno, pero hoy, para cerrar el 2010, quiero compartir mi experiencia personal en el sistema de “educación financiera” que creo BBVA Bancomer, institución privada,  para proveer a clientes y no clientes del grupo financiero, cursos de formación en materia de finanzas, que en verdad sorprenden, por su claridad y objetividad, y por supuesto, aprovechando las ventajas del Internet.

Lo primero que llama la atención, es la facilidad de uso de la herramienta de capacitación que ha sido desarrollada con el apoyo del ITESM; yo mismo he tomado diplomados previos a este taller de “Ahorro y Crédito” en la Rectoría de la Universidad Virtual del Tecnológico de Monterrey, y es visible que hay una mejora importante tanto en el diseño, la facilidad, como el seguimiento y monitoreo del curso, que tiene la gran ventaja de “ajustarse” a las necesidades personales, pues se tiene un plazo de un mes para tomarlos en los tiempos que el propio cursante decida para avanzar en el curso, además de que se asigna al cursante un “tutor” para dudas y aclaraciones.

En seguida, no puedo dejar de destacar la imparcialidad con que son tratados los temas, ya que en ningún momento se promueven los productos de la institución financiera, e incluso habrá quienes se sorprendan que se planteen situaciones tan claras que podrían ir en contra del propio banco, al promover un uso ordenada de las tarjetas de crédito, por poner un ejemplo.

Por supuesto, que otro punto digno de aplauso es la inclusión del tema de “ahorro para el retiro” en donde se aborda con mucha claridad el manejo de la cuenta individual en la AFORE, la lectura del estado de cuenta y las decisiones más relevantes que se pueden tomar al respecto, de una manera práctica y muy adecuada para su entendimiento. Claro que me hubiera gustado más un curso específico para este tema, pero me parece un avance muy importante, y sobre todo que se tome como parte integral de la cultura general en materia de ahorro.

Otra distinción importante es la evaluación, en donde sólo se dan 2 oportunidades para aprobar la evaluación, la cual por supuesto aprobé en el primer intento, y posteriormente ponen disponible tu constancia de evaluación del curso, con la cuál inclusive el Grupo Financiero te brinda algunos beneficios a manera de incentivo a concluir y acreditar el taller. En cualquier caso, la evaluación no es nada sencilla, me parece que es bastante exigente, o al menos lo suficiente para verificar el nivel de entendimiento mínimo esperado para poder dar una evaluación aprobatoria.

Recientemente han liberado un nuevo taller sobre “Crédito hipotecario” que por supuesto ya estoy tomando, aun no lo termino y espero poder posteriormente platicarles del asunto, pero se aprecia tanto la seriedad como la evolución del concepto en BBVA Bancomer por su portal de Educación Financiera que usted puede visitar en la siguiente dirección de Internet:

http://adelantecontufutro.com.mx

Dentro de las cifras que recién compartió BBVA Bancomer está el hecho de que 300 mil personas en 2010 han tomado algún taller de educación financiera, una gran cifra, y sin duda una gran contribución por parte de esta institución financiera a formar personas, lo que sin duda traerá por consecuencia un mejor mercado, más consciente y mejor educado, sin duda una inversión de largo plazo; así que ahora nos toca entrarle, desde aquí lanzo el reto a tomar y aprobar el taller de educación financiera de “Ahorro y Crédito”.

Lo más interesante del tema es que sí es posible que los agentes privados participen en la formación (educación) del mercado, y quizás debiera ser un requisito para ser una Empresa Socialmente Responsable (ESR) en el ámbito financiero, dadas las necesidades del mercado interno, en especial de los trabajadores de México que históricamente se mantuvieron ajenos a las decisiones respecto a sus fondos de pensiones y demás temas financieros.

Ya en otras ocasiones hemos reflexionado sobre la relevancia de la democracia, vista como la participación necesaria para encausar de la mejor forma posible el destino de un grupo, comunidad o nación; en el caso de las pensiones, hemos insistido en la relevancia de que los trabajadores de este país reciban, lean y comprendan su estado de cuenta de la AFORE para así tomar decisiones oportunas en beneficio de su patrimonio.

Así que estos esfuerzos en materia de educación financiera, san públicos o privados, son más que bienvenidos, me parece que son buenas noticias en este cierre de año, por lo que esperamos mejores noticias para el año que viene, y hago propicia la ocasión para agradecer a quienes leen esta columna por su amabilidad durante todo el 2010 y les deseo que el año venidero se encuentre lleno de satisfacciones personales y colectivas. ¡Muchas felicidades!

Antonio Simancas López

http://twitter.com/asimancas

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2010 ¿uno de los mejores años del SAR?

Antonio Simancas López

La cercanía del fin de año siempre genera cierta nostalgia en las personas; en ocasiones algunos conocedores hasta se alarman diciendo: “como es posible que en esta época de paz, amor y alegría por la celebración de la navidad la gente se ponga melancólica”; si bien para quienes son creyentes, que en el caso de México estadísticamente representa al 90% de la población, simbólicamente es una época para estar contentos, el cierre del año siempre te lleva a reflexionar lo realizado, las metas logradas, las que no, para así poderse replantear el año venidero.

En tiempos prehispánicos, en México, los mexicas tenían una tradición para cerrar el año, con un calendario muy similar al actual de 360 días, así que los 5 días que quedaban fuera se volvían prácticamente “muertos”, la actividad se reducía al máximo posible, y servía para hacer una reflexión introspectiva antes de iniciar con energía el siguiente año; cada 52 años hacían una ceremonia multitudinaria conocida como “fuego viejo” en donde en esta época concluía un ciclo, para después dar paso al nuevo “siglo” con la ceremonia del “fuego nuevo”.

Así que nada debe de extrañarnos que en esta época nos demos a la tarea de revisar como estuvo el año, hacer un balance entre lo positivo y lo negativo, y aprovechando que recientemente la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (CONSAR) declaró que el 2010 ha sido uno de los mejores años en el desempeño de los fondos de pensiones que administran las AFORE, me parece pertinente tratar de identificar los principales argumentos de esta afirmación.

Hacer una valoración objetiva del desempeño del sistema requiere de dejar de lado diversas circunstancias, como la incorporación de trabajadores IMSS, ahorro voluntario, y otros sistemas previsionales que se han integrado a los fondos que administran las AFORE, así que para intentar simplificar este análisis me concentré sólo en los datos del seguro de Retiro Cesantía en Edad Avanzada y Vejez (RCV) identificando dos variables que pueden ser indicadores adecuados del desempeño del sistema de pensiones.

En primer lugar el tamaño del fondo, dado que estos recursos son el respaldo y la garantía para el pago de pensiones futuras, y como saldo anual representan el resultado tanto de los ingresos por aportaciones y rendimientos, como de los egresos generados por retiros, sean parciales o totales; en última instancia, el objetivo del fondo es tener los recursos suficientes para el pago de las pensiones, con independencia de las coyunturas o de las externalidades que se generen, así sean positivas.

En la gráfica 1 podemos observar que los fondos se han multiplicado por diez en términos reales, dado que los montos están puestos a valor presente, así también vemos que se ha alcanzado un nuevo máximo histórico de 1.3 billones de pesos, que representan una combinación entre el ahorra y los rendimientos generados por las Sociedades de Inversión Especializadas en Fondos de ahorro para el Retiro (SIEFORE).

Gráfica 1. Volumen de recursos de los fondos de RCV IMSS

FUENTE: elaboración propia con datos de la CONSAR referidos al mes de octubre de cada año en pesos del 2010

Así también, se aprecia una fuerte recuperación que ha permitido abatir los resultados de 2008, que como se aprecia en la misma gráfica 1, tuvo un retroceso en términos reales, sin embargo, los resultados de 2010 son alentadores, pues de conservar la tendencia (pendiente) que se observó entre 2004 y 2007, técnicamente el 2008 no habría influido en la tendencia global de crecimiento del fondo.

De igual forma, el 2008 trajo diversas reformas al sistema de pensiones, entre las que se destacan el cambio de estructura de comisiones para quedar todas por saldo, lo que permite ingresar mayores recursos en tiempo presente en cada flujo de recaudación de aportaciones al seguro de RCV y que sin duda, combinado con los altos rendimientos de los últimos meses ha permitido esta recuperación de la tendencia de crecimiento del fondo de pensiones.

Otra variable que me parece interesante para el análisis es el ritmo de crecimiento anual del fondo, la cual se puede apreciar en la gráfica 2, y en donde destaca la excepción de 2008, la tasa de crecimiento del fondo se ha mantenido en una franja que ya la quisiéramos para nuestro PIB, y que en términos reales en 2010 significó casi un 22%, nivel que no se experimentaba desde el año 2003, y que sin duda debe ser uno de los principales argumentos de la CONSAR para considerar este año como uno de los más notables de la joven historia de las AFORE en México.

Así también, la gráfica 2 queda en espera de un año para verificar si se revirtió la tendencia en la reducción del crecimiento del fondo, y mejor aún, si se consolida a la alza, lo que eventualmente también repercutirá en elevar el volumen de recursos totales en los fondos de pensiones, para lo cual tendrá que llegar a 1.6 billones de pesos mexicanos a valor presente; en cualquier caso, mantener positiva la tasa de crecimiento del fondo deberá ser la prioridad.

Gráfica 2. Tasa de crecimiento de los fondos RCV IMSS en las AFORE

FUENTE: elaboración propia con datos de la CONSAR referidos al mes de octubre de cada año en pesos del 2010

Si bien, aun no es tiempo de echar campanas al vuelo, el principal aprendizaje en esta reflexión es que sí es posible superar escollos como el vivido en el 2008, pues el largo plazo inherente a la naturaleza de los sistemas de pensiones da margen para ello, aquí también surge nuevamente la importancia de fortalecer la cultura de ahorro e inversión de los trabajadores que cotizamos al sistema y tenemos depositado nuestro patrimonio futuro en las AFORE; en nuestras manos está.

Antonio Simancas López

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Se necesita inteligencia, no más dinero

Antonio Simancas López

Recientemente el IMSS pareciera enviar mensajes cruzados, por una parte se advertía una posible reforma que ya casi se empezaba a cabildear con los legisladores, cuando de repente el mensaje siguiente fue en sentido contrario, señalando que las pensiones no estaban en riesgo de pagarse; pues no, mientras sigamos existiendo suficientes contribuyentes que paguemos los impuestos necesarios para cubrir los más de 106 mil millones de pesos por año para pensiones y 38 mil millones de pesos para el Régimen de Jubilaciones y Pensiones (RJP).

Ahora bien, si el problema no está en el pago de pensiones, entonces lo que el IMSS necesita no son más recursos, sino mejorar sus procesos en todo sentido, necesita inteligencia institucional que le permita generar mucho mayor valor con los mismos recursos, y tampoco se trata de automatizar o tecnificar sin ton ni son.

Los problemas financieros en el IMSS son evidentes, pero no de ahora sino de hace décadas, por lo menos las dos últimas en lo que toca a mi experiencia personal, pero el asunto de fondo está en que un proceso de transformación para un Instituto tan grande, y que se deterioró en diversos aspectos durante años, implica tiempo, constancia, dedicación; es decir, rigor en el mejor de los sentidos de la administración pública.

En cualquier caso, el IMSS no parece quedar bien parado en esta coyuntura ¿no fueron suficientes las reformas anteriores? ¿Qué se ha hecho para mejorar la operación del Instituto? ¿Dónde están las eficiencias y cuanto representan en recursos anuales para el Instituto? ¿Cuáles son las mediciones de valor para los derechohabientes? Y como si el horno estuviera para bollos, ahora se empieza a develar al menos un caso de corrupción en el proceso de compras, que si bien una comisión del 5% sobre una licitación de 80 millones de pesos pareciera poca cosa, lo último que podía permitirse la institución es una crisis de credibilidad.

Ahora con justa razón, legisladores alzan la voz y desdeñan aprobar una reforma para dar más recursos al IMSS cuando parte de estos se terminan desviando de su primordial y loable fin, a causa de la corrupción, que dicho sea de paso, se fragua entre gobierno y sector privado: tanto peca el que mata la vaca como el que le detiene la pata.

Una vez más, parece que seguirán pagando justos por pecadores, pues ni se termina de resolver la inacabada transición de pensiones IMSS del viejo régimen 73 al 97, o a uno nuevo que se reforme, ni se mejorarán los servicios de salud, y seguiremos pagando las mismas tasas impositivas o mayores, y seguirá siendo la coyuntura política la que rija el destino de millones de mexicanos.

Pareciera que la “capacidad política” sólo da para “pelearse” por el presupuesto, parece que al gobierno se le olvida que no sólo hay que hacer política, también hay que administrar con eficiencia los recursos públicos, hay que generar el Bien Común, creo que hace falta mucha mayor inteligencia, más que seguir rascándole al presupuesto y “vaciando la canasta”, pues la deuda que dejaremos a las futuras generaciones es cada vez mayor.

El camino no es de ninguna manera sencillo, y habrá que pensar cómo hacer para inmunizar al IMSS de los políticos, establecer un plan “transexenal” que le permita rehabilitar sus procesos internos para lograr eficiencias notables, en todos los servicios que proporciona, y por supuesto, cómo mitigar el gasto en pensiones, sea que se pase o no por una nueva reforma, como lo hemos platicado ya “en la reforma que viene”. En cualquier caso, queda claro que lo peor que podemos hacer es confiarnos a la probable pensión que recibiremos del IMSS cuando llegue la hora del retiro, hay que tomar otras previsiones y aprovechar la información de la Afore, en nuestras manos está.

MAP. Antonio Simancas López

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La reforma que viene

Antonio Simancas López

Recuerdo una historia o cuento ruso sobre un director que al dejar su lugar a su reemplazo le entrega discretamente tres sobres numerados del uno al tres, diciéndole: abre el primero cuando enfrentes tu primera crisis, si vuelves a tener otra usa el segundo y de ser el caso el tercero. Al paso del tiempo, el nuevo director abrió el primer sobre que decía: “échame la culpa de todo, te dejé las cosas peor de lo imaginado”, muy a su pesar así lo hizo y logró aplazar las expectativas sobre su desempeño. Pero al paso del tiempo no le quedó de otra que abrir el segundo sobre, que decía: “con estas estructuras es imposible hacer nada, cámbialas”, y las nuevas expectativas de los cambios ayudaron a continuar. Después de un tiempo más, no le quedó más que abrir el tercer sobre que decía: “mi amigo, ve preparando los tres sobres para tu sucesor, seguro te van a cesar”.

La moraleja es simple, si hacemos las cosas de la misma manera obtendremos los mismos resultados. Pues bien, en las últimas décadas los directores del IMSS parecen seguir de cierta manera el mismo camino, realmente ignoro si al entregar su puesto han dejado sus tres sobres como en el cuento ruso, pero es curioso cómo han transitado por situaciones similares: al inicio tratan de “salvar” lo hecho o no hecho por el director anterior, después proponen una reforma, habitualmente difícil, compleja pero necesaria para rescatar financieramente al IMSS y finalmente, con magros resultados, terminan dejando la institución, reformada, alborotada pero igual o peor de desgastada; y los contribuyentes pagamos las consecuencias fiscalmente, y los derechohabientes siguen sin recibir un servicio de mejor calidad.

El pasado 4 de noviembre de 2010, a través de diversos medios de comunicación, Daniel Karam advierte que es necesario rescatar al IMSS financieramente, sí una vez más, porque esta no es la primera vez que se señala la relevancia de emprender un rescate financiero del Instituto.

La primer gran reforma de 1995 a la Ley del Seguro Social, cuando el Director del IMSS era Genaro Borrego, se derivó de la crisis financiera que sufrió el país a finales de 1994, cuando el famoso “error de diciembre”, crisis que fue sin duda un argumento clave para impulsar ante el Congreso la reforma que dio origen al sistema de pensiones con Afore que dio inicio a sus operaciones a partir de 1997, y en donde el rescate financiero estaba orientado resarcir el fondo de pensiones faltante para la cobertura del pago de las pensiones; desde entonces los trabajadores mexicanos ahorran para su pensión a la vez que pagan vía impuestos las pensiones de quienes actualmente están pensionados.

Al tomar Santiago Levy el timón del Instituto en el año 2000, más temprano que tarde volvió a surgir el tema de las finanzas del IMSS, y al tenor de estas preocupaciones se dieron diversas reformas a la Ley del Seguro Social destacando los cambios de 2001 y 2004; Santiago destacó diversas situaciones a través de estudios e informes, que por primera vez se hacían públicos gracias al Internet y a la Ley de Transparencia, que permitieron observar dos temas que impactaban el flujo anual de operaciones de la institución.

Por una parte, las mejoras al Régimen de Jubilaciones y Pensiones (RJP), bajo el cual están amparados todos los trabajadores que laboran directamente en el Instituto, que fueron negociadas en la administración de Genaro Borrego, empezaron a sobrepasar el presupuesto previsto, en virtud de que prácticamente se duplicaron en promedio las pensiones y se redujo considerablemente la edad de jubilación de los trabajadores del Seguro Social, en resumen, pensiones más caras y durante mayor tiempo.

La otra afectación al flujo de recursos del IMSS se derivaba del pago de los montos constitutivos a las aseguradoras (compañías de seguros) que al amparo de la nueva Ley 97 del Seguro Social recibían directamente, sin opción de elección por parte del trabajador entre Ley 73 y 97, para el seguro de Invalidez y Vida y Riesgos de Trabajo (IV-RT), es decir, el Instituto pagaba de golpe el pasivo que representaba un pensionado por IV-RT, mientras que las pensiones que paga a través de su nómina de pensionados sólo genera el gasto anual, lo cual le dejaba mayores recursos presupuestales en el año.

Ahora bien, se hicieron las reformas pero los problemas financieros siguen para el IMSS, es evidente que no hay soluciones perfectas, pero también es claro que los tiempos políticos tienen mucho que ver en las decisiones que han evitado entrar de lleno a una transición entre la derogada Ley 73 y la nueva Ley 97; hace algunas semanas revisábamos “la tibieza” con la que los legisladores han actuado a la hora de la verdad en las reformas de pensiones, y mucho me temo que seguirán en ese tenor.

Por supuesto que el RJP es intocable, es una conquista laboral que se tiene que respetar, no como en Francia, así que por más grande que sea el boquete no habrá manera de modificar el crecimiento explosivo de estos pasivos del IMSS en los próximos años, por lo que de manera paradójica seguiremos viendo como se destinan grandes cantidades de recursos fiscales al Instituto, este año de 2010 son más de 331 mil millones de pesos, de los cuales 106 mil millones son para el pago de pensiones y casi 38 mil millones de pesos para el RJP, mientras que la nómina de sus trabajadores en activo podrá costar hasta 118 mil millones de pesos.

Así que la única manera de “rescatar al IMSS” es destinarle más recursos, para los cuales la creatividad no para, pero el riesgo es que sólo sean modificaciones temporales, como por ejemplo la redistribución de los recursos asignados por cada ramo de aseguramiento, lo que permitiría acarrear recursos de un seguro a otro.

Claro está, no se descartan algunas ideas innovadoras como el uso de excedentes petroleros o la redistribución de algunas partidas del presupuesto para canalizar recursos al IMSS, el asunto está en que fiscalmente el Instituto cada año costará más, y sus pasivos en los próximos años seguirán creciendo, en especial cuando se dan reformas que generan más beneficios para más personas sin el soporte financiero debido.

Otro camino sería el reajuste de las cuotas a los ramos de seguridad social, lo que implicaría mayores aportaciones para trabajadores y sus empleadores, lo que políticamente podría no ser bien visto, pero que al final del día sigue siendo una carga fiscal mayor; en otras palabras, o se paga vía impuestos o vía cuotas a la seguridad social.

Claro que bien valdría la pena una reforma para redefinir las contribuciones al seguro de Retiro, Cesantía en edad avanzada y Vejez (RCV), para compensar el faltante para las pensiones  ocasionado por considerar el 5% de vivienda en las proyecciones iniciales para recortar el déficit fiscal, es decir, cuando se pretendía usar los recursos de la subcuenta de vivienda para el pago de las pensiones en el marco de la nueva Ley 97, que dicho sea de paso, por los juicios promovidos por los propios ex-trabajadores del IMSS, han generado jurisprudencia y seguramente en la próxima reforma al Infonavit se dejará clara la situación, con lo que es necesario elevar las aportaciones de RCV.

Un mejor camino, que al gobierno gustaría poco, es adoptar un esquema similar al de la reforma del ISSSTE en donde existe el “ahorro solidario” con lo cual, los trabajadores pudieran destinar voluntariamente recursos adicionales, y en cierta proporción el patrón, dando la facilidad de deducción a los impuestos del empleador, de esta forma se incentiva la cultura financiera y de ahorro, para que los trabajadores tomen decisiones con mayor responsabilidad para su pensión y los empleadores no se vean necesariamente afectados.

Como todo problema de política pública, más que por la capacidad y el entendimiento del valor que representa para las finanzas públicas, y por tanto para los contribuyentes mexicanos, seguramente las opciones de reforma o acciones de “rescate financiero” del IMSS se verán acotadas por el apoyo que exista especialmente en el Congreso, y por tanto completamente sujetas al tamiz político de la coyuntura actual.

Es decir, que veremos repetirse la historia de otra reforma más, para otro rescate más, del mismo instituto de seguridad social de siempre, a costillas de los de siempre: los que pagamos impuestos. O bien, podemos ponernos exigentes con nuestros representantes populares en el Congreso y exigirles que resuelvan este problema público de fondo, en el corto, mediano y largo plazo; en cualquier caso, es importante conocer para entender; en nuestras manos esta.

* Antonio Simancas López

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Portabilidad entre sistemas de pensiones

Antonio Simancas López

La reforma de la Ley del ISSSTE no sólo trajo beneficios para los trabajadores que cotizan a dicho Instituto, también abre las posibilidades de avanzar hacia un sistema nacional de pensiones, al poner por primera vez en el panorama federal el derecho a la portabilidad entre sistemas.

La tradición histórica de las pensiones, que apenas data del año 1943 con la promulgación de la Ley que dio origen al Seguro Social, partió de un modelo de producción y trabajo, en donde se asumía que un trabajador permanecería en un mismo sector o empresa durante toda su trayectoria laboral, de tal suerte que desde la Constitución mexicana de 1917, se induce el tema de previsión social como un problema que debe ser abordado regionalmente por cada gobierno estatal, y años después por cada institución de seguridad social (usted puede consultar el resumen histórico que hicimos con motivo del bicentenario para mayor detalle).

La existencia de diversas instancias para brindar la protección social de una pensión, ha continuado en esta lógica de inicios del siglo pasado, de ahí que se tengan diversos “sistemas de pensiones” desde los más grandes que encabezan a nivel nacional el IMSS e ISSSTE, así como el propio Régimen de Jubilaciones y Pensiones (RJP) para los trabajadores del IMSS, el fondo de pensiones de la extinta Compañía de Luz y Fuerza del Centro, o los pasivos laborales para el pago de pensiones contraídos por la paraestatal PEMEX en sus diversas divisiones; por supuesto, a esta larga lista se suman todos los sistemas estatales de pensiones.

Sin embargo, una variación muy importante al enfoque de previsión social que se ha modificado, además de las nuevas realidades demográficas del país, es que los trabajadores ya no tienen el mismo nivel de permanencia en su sector, giro o empresa, lo que los lleva habitualmente a “perder derechos” al dejar su puesto de trabajo, lo que en adición se traduce en una limitación a la competitividad de las empresas y de los propios gobiernos, toda vez que los trabajadores se la piensan más de una vez para cambiar de institución de seguridad social.

Así por ejemplo, un trabajador que ya haya hecho antigüedad en el gobierno cotizando al ISSSTE difícilmente aceptaba alguna oferta del sector privado, pues significaba perder sus años de antigüedad, y prácticamente al empezar a cotizar en el IMSS era como empezar de cero; en el extremo, y por supuesto que se han dado casos, los trabajadores que hubieran cotizado en ambas instituciones podían no lograr cubrir los requisitos para obtener una pensión en ninguna de dichas instituciones, quedando desprotegido en su retiro, es decir, sin una pensión.

La reforma a la Ley del ISSSTE del 2007, abre un puente para que los trabajadores puedan sumar derechos adquiridos en distintos sistemas de pensiones, a través de lo que se conoce como “portabilidad de derechos”, que permitirá a los trabajadores que coticen a otros institutos distintos al ISSSTE acumular al menos sus años o semanas de cotización, para aspirar a una pensión, que de otra forma no podrían obtener; la descripción de esta portabilidad está en el Capítulo VIII del artículo 141 al 156 y usted puede consultarla en la siguiente dirección:

http://www.issste.gob.mx/www/issste/nuevaley/leydelissste.pdf

Por supuesto que lo más recomendable es leer con cuidado esta Ley del ISSSTE, no obstante a continuación se expone una breve descripción de los artículos más relevantes para la portabilidad de derechos entre IMSS e ISSSTE en cuanto a las pensiones.

El artículo 141 de la Ley del ISSSTE establece que es posible transferir derechos entre IMSS e ISSSTE, considerando 52 semanas de cotización IMSS equivalentes a 1 año de cotización ISSSTE, y en caso de fracción cuando esta sea equivalente a más de seis meses se considerará cotizado el año completo.

Respecto a la asistencia médica para los pensionados, el artículo 142 señala que se requerirá de al menos 15 años de cotización en alguno de los dos Institutos, o bien 24 años de cotización en conjunto IMSS e ISSSTE; el Instituto al que el pensionado hubiere cotizado por más tiempo será el que le preste la asistencia médica, mientras que el Instituto con menor tiempo de cotización del pensionado deberá transferir las reservas actuariales correspondientes al seguro de salud.

Aquellos trabajadores que tengan relación con dos o más patrones y que coticen simultáneamente al IMSS e ISSSTE tendrán derecho a recibir atención médica por parte de ambos institutos, de acuerdo al artículo 143 de la nueva Ley del ISSSTE.

El artículo 144 señala que los trabajadores que estén en edad de pensionarse conforme a los supuestos del seguro de retiro, cesantía en edad avanzada y vejez (RCV) y que cuenten con recursos en su cuenta individual (AFORE o PENSIONISSSTE) derivados de cotizar al IMSS e ISSSTE, podrán acumularlos para solicitar su pensión ya sea por la modalidad de seguro (con una aseguradora) o por retiros programados en la AFORE de su elección. También señala que para derecho a la Pensión Garantizada otorgada por el ISSSTE se requiere de acumular 25 años de cotización, en donde podrán estar sumados los años equivalentes cotizados al IMSS; así también, de manera recíproca, quienes transfieran sus años de cotización al IMSS deberán de sumar 25 años de cotización para recibir una Pensión Garantizada por parte del Seguro Social.

La Ley del ISSSTE en su artículo 145 establece que los periodos de cotización no deberán ser simultáneos para poder sumarse a efecto de cumplir con el mínimo de años requeridos para obtener una pensión; así también, señala que los recursos de ambos regímenes (IMSS e ISSSTE) ahorrados en la cuenta individual (sea AFORE o PENSIONISSSTE) se sumarán para integrar el monto con el que se financiará la pensión del trabajador y en su caso el seguro de sobrevivencia para sus familiares derechohabientes.

En el artículo 146 se establece que para aquellos trabajadores que se pensiones por la Ley ISSSTE pero que sigan cotizando al IMSS, podrán transferir los recursos de su cuenta individual, una vez al año, sea para incrementar su pensión en la modalidad de renta vitalicia con la Aseguradora, o de Retiros Programados con la AFORE, o bien retirarlos en una sola exhibición.

Las pensiones IMSS e ISSSTE pasan a ser mutuamente excluyentes, de acuerdo al artículo 147, por lo que los trabajadores podrán mejorar su pensión, más no obtener una con cada Instituto, lo cual fortalece un panorama de equidad entre los diversos gremios de trabajadores.

El artículo 148 aclara que se entiende por periodo de cotización simultáneo cuando al mismo tiempo se entren cuotas y aportaciones al trabajador bajo el régimen obligatorio de la Ley del ISSSTE y la del Seguro Social, confirmando que para tener derecho a pensionarse o recibir servicios médicos será necesario acumular periodos no simultáneos.

Así también, la Ley del ISSSTE establece el marco general para establecer convenios entre el Instituto y otros sistemas de pensiones en el país, en interés de habilitar la portabilidad de derechos en beneficio de aquellos trabajadores que por razones personales o de su trayectoria laboral cambien de trabajo y por tanto coticen a diversas instituciones, con lo cual se protege el acceso a una pensión para el trabajador, y por tanto, promueve la movilidad laboral que conlleva mejorar la competitividad del país.

En el mismo sentido, la Ley del ISSSTE establece las bases para la portabilidad en lo que toca al ahorro para la vivienda de los trabajadores, lo que termina por redondear este gran avance en materia de previsión social, sin duda alguna un paso contundente hacia un sistema nacional de pensiones y de seguridad social; por supuesto que aún falta mucho camino por andar, pero sólo ejerciendo nuestros derechos y obligaciones lograremos que la ley cobre vida de la mejor manera; en nuestras manos está.

Antonio Simancas López

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No leer estado de cuenta de AFORE tan grave como no votar

Antonio Simancas López

El voto en México, o mejor dicho, el respeto al voto ciudadano, es una conquista de la democracia de las últimas dos décadas en el país, que ha permitido abrir el proceso de elección de los gobernantes, al grado que ya no es “predecible” quién ganará los comicios, salvo por las encuestas de “intención del voto” que incluso recientemente han mostrado no ser suficientemente precisas.

La importancia de ejercer el voto impulsa a los políticos, y en particular al sistema de partidos, a buscar llegar con mayor efectividad al votante a través de diversos medios, de tal manera que ya no es por simple mandato de quien gobierna que se logra que las personas voten por uno u otro candidato, sino que debe de existir un proceso de convencimiento y en respuesta el ejercicio responsable del sufragio por parte de la ciudadanía electora; cuando los ciudadanos no ejercen su voto están rindiendo a la democracia.

El sistema mexicano de pensiones estableció desde su diseño original la existencia de un “estado de cuenta” que debe ser enviado al domicilio particular de cada trabajador, de tal manera que sea independiente de la empresa en que labore, a diferencia del Sistema de Ahorro para el Retiro que se implantó en 1992 (SAR 92), lo que en adición permite al trabajador hacer una elección libre (y prácticamente secreta para su empleador) lo que sin duda es clave en una política pública como esta de las nuevas pensiones en México.

El esfuerzo de las autoridades mexicanas para informar al trabajador han llevado a poner en todos los estados de cuenta una tabla con la comparación entre todas las AFORES mediante el índice de rendimiento neto, que combina tanto el costo de las administradoras, las comisiones que cobran, con el rendimiento que generan los fondos de pensiones que administran las SIEFORES; de esta manera, se ofrece un comparativo básico para que el trabajador pueda dar seguimiento al desempeño de su AFORE y dado el momento poder tomar la decisión de cambiarse a otra administradora.

En el estado de cuenta también figura información de toda la relevancia para el trabajador, como el monto de sus aportaciones, el rendimiento en el periodo, el saldo de cada una de las subcuentas así como los datos para contactar los servicios de atención y orientación de la AFORE, así como de otras instancias: la CONDUSEF, el IMSS y el ISSSTE; todo esto con el afán de que el trabajador cuente con información valiosa a través de su estado de cuenta.

El gran reto para los trabajadores mexicanos, y para la democracia de esta nación, es lograr que los trabajadores se conduzcan de manera responsable y en la misma sintonía con la que se habilitó el sistema de pensiones, pues de nada sirve que exista toda esa información tan relevante en el estado de cuenta si el trabajador titular de esa cuenta individual en la AFORE ni siquiera abre el sobre con su estado de cuenta, o si simplemente no lo recibe porque no ha actualizado su domicilio.

Si los trabajadores revisaran sus estados de cuenta cada cuatrimestre que los reciben, podrían tomar decisiones de manera más oportuna en su propio beneficio, pues la decisión de hace rendir más los recursos de la cuenta individual que tienen abierta en la AFORE de su preferencia les podrá brindar mejores beneficios al momento de llegar a la edad de retirarse, y en su caso poder recibir una mejor pensión.

Lo sorprendente de este sistema de pensiones, es que miles de millones de pesos (1.3 billones de pesos al cierre de agosto de 2010) que se han ahorrado y generado en los fondos de pensiones en estos trece años iniciales, están sujetos a las decisiones que puedan tomar los trabajadores, sin embargo una amplia mayoría ni siquiera lee su estado de cuenta; de ahí la importancia de que los trabajadores asuman un rol más participativo, pues al no hacerlo la exigencia hacia el sistema de pensiones es menor y el perjuicio no sólo individual en lo que toca a la pensión del trabajador, sino en el costo social y fiscal que esta apatía tiene y tendrá para todos los mexicanos.

No leer el estado de cuenta esta tan grave como no votar, pues delega la responsabilidad de diversas decisiones que a la vuelta de los años nos repercutirán seriamente en el bolsillo; por supuesto que al hablar de una política pública, hablamos del ejercicio del poder para resolver problemas públicas de una manera democrática, esto es con la participación de los interesados, en el caso de las pensiones los trabajadores ¿entonces para que queremos democracia si no ejercemos nuestros derechos y obligaciones?

Me parece que ya hay esbozos del interés por generar una nueva cultura financiera en la población, hemos visto la semana nacional de la educación financiera promovida por la CONDUSEF, así como la feria de las AFORES que impulsa por segundo año consecutivo la CONSAR, sin embargo el mercado objetivo de 40 millones de personas que se encuentran en la Población Económicamente Activa (PEA) o así fuera sólo para los 19 millones de trabajadores que se estima están dentro de la formalidad, el avance es marginal.

Por supuesto que tampoco es “ciencia” leer el estado de cuenta y que poco a poco, conforme más trabajadores lo lean, lo entiendan y compartan este conocimiento con otros trabajadores, se podrá aspirar a una masa crítica que si incida en las decisiones del sistema mexicano de pensiones revisando periódicamente el estado de su cuenta individual en la AFORE; para acelerar este proceso sin duda que deben de abrirse mayores canales, entrar como se había previsto desde hace años a los libros de texto con estos temas, aprovechar el internet y las redes sociales, pero sobre todo promover la cohesión social en el segmento de la clase media, tanto empleadores como empleados, pues ejercer el derecho al Estado de Cuenta de la AFORE es equivalente a buscar el bien de la nación; en nuestras manos está.

MAP. Antonio Simancas López

Presidente de la AMDSAC

http://twitter.com/asimancas

pensiones@asimancas.com

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